El ex-presidente de la República, Nicanor Duarte Frutos, mediante sus redes sociales emitió una opinión y sentó postura ante el proyecto de reelección vía enmienda. En el pide a Lugo y a Cartes parar con el retroceso democrático.

El texto expresa cuanto sigue:

“La patria vive horas difíciles y dolorosas, el país se encuentra sumido desde hace meses en la parálisis, la crispación y el hartazgo. La enmienda de Cartes y Lugo no ha generado un debate previo y amplio sobre la reelección, la participación ciudadana y la necesidad de mejorar nuestro sistema institucional de partidos. Por el contrario, solo ha provocado violencia, división, y lo más triste, se ha llevado la vida de un joven político que creía en la militancia, en la participación y en la democracia. Como expresidente constitucional del Paraguay, insto al presidente Cartes y al expresidente Lugo a dejar sin efecto su propósito de enmienda, a devolver la paz social a los paraguayos y a normalizar la vida institucional del país.
El proyecto de enmienda está deslegitimado por la manera en que se lleva adelante y las consecuencias que provoca. Es además un proyecto a hechura y medida de dos presidentes improvisados, ambos responsables de la inestabilidad política, del luto y la tragedia que envuelven a nuestro país. Si bien mi posición ha coincidido siempre con la de los juristas que determinaron la legitimidad de la enmienda para introducir la reelección, siempre sostuve que cualquier modificación de la Constitución Nacional necesita de un amplio acuerdo, marcado por el diálogo y el respeto a los distintos actores del sistema político y la sociedad civil. Por eso, duramente mi gobierno hemos respetado los límites de la sociedad civil, nunca hemos ido más allá de un planteo retórico, actuando con responsabilidad política, garantizando 5 años estabilidad política y paz social.
Este proyecto de enmienda, lejos de implicar algún avance en la modernización del sistema político, significa un enorme retroceso democrático e institucional, caracterizado por el grosero reparto de privilegios a los representantes políticos de la inestabilidad, el descalabro fiscal, las ejecuciones sumarias de militantes políticos en sedes partidarias y del masivo endeudamiento en favor de los grupos concentrados de la economía. Por medio de este lamentable proyecto, se le otorga la candidatura simultánea a presidente y senador al obispo Fernando Lugo (“reaseguro” exigido por él mismo, puesto que está seguro de su derrota), mientras se prohíbe el mismo derecho a movimientos políticos internos de la ANR, con mayor peso electoral y mayor capacidad de representar que varios de los partidos de membrete privilegiados.
Se busca, de esta manera, aniquilar uno de los emblemas del compromiso democrático que ha asumido la ANR durante la transición democrática: ser el lugar de las mayores disputas electorales internas, con presencia masiva de movimientos, de carácter nacionales, regionales y distritales. Se busca enterrar de manera definitiva lo que ha dado dinamismo, entrenamiento electoral y aprendizaje cívico a nuestro partido. Esta enmienda no solo pretende habilitar la reelección presidencial, sino que pretende fundamentalmente cerrar el ciclo de copamiento institucional de la ANR en manos del Grupo Cartes.
Es bueno recordar, una vez más, que este proceso de entrega se inició en la convención del 2011, en la que el Movimiento Progresista Colorado se opuso con energía a la eliminación de la militancia política y la conscripción partidaria que tenían como objetivo permitir a Cartes entrar a la política directamente como candidato a presidente. La historia recordará a la convención del 2011 como la convención de la capitulación y la renuncia al legado de Blas Garay, de Ignacio A.Pane, de Epifanio Mendez Fleitas, de Ricardo Brugada, de Natalicio Gonzalez, de Telemaco Silvera, de Waldino Ramón Lovera, de los exiliados del MOPOCO y demás representantes del coloradismo histórico. En continuidad con ese proceso iniciado en 2011, el grupo económico Cartes pretende avanzar hacia la captura final de nuestro partido, amedrentando las existencia de movimientos internos y buscando la completa privatización de nuestro partido con el fin de convertirlo en un tinglado más de su grupo empresarial.
Sin embargo, se equivoca el presidente Cartes si cree que de aprobarse su vergonzosa enmienda abandonaremos la lucha. Se equivoca el cartismo si cree que le dejaremos el camino libre. Se equivoca el cartismo si cree que nos asusta el poder del dinero, del aparato estatal, del consenso de las mafias nacionales y transnacionales. Hemos derrotado en más de una ocasión a las tabacaleras, tengan la convicción que si la historia nos pone en ese lugar lo volveremos a hacer. Daremos la batalla política que haya que dar, por las generaciones futuras, por nuestros hijos y nietos. Buscaremos la completa unidad de las fuerzas democráticas coloradas y haremos sentir con fuerza la voz del coloradismo nacional y popular. Haremos retumbar en cada compañía, en cada pueblo y ciudad el mensaje de las reivindicaciones históricas de nuestro asociación política.
Por otra parte, esta cruzada por la despolitización completa de nuestro partido, llevada a cabo por Cartes y Lugo, los outsiders del luto y la inestabilidad política, tiene además otro componente nefasto. El proyecto de enmienda que se busca aprobar, a cualquier precio, pretende ahora habilitar a ser candidatos a presidentes a religiosos en actividad, de la confesión que fuera, sin necesidad de renunciar a tal tarea, atentando de esa manera contra el espíritu laico de nuestra constitución. Repudio esta medida porque creo en un Paraguay donde el Estado garantice la libertad de todas las creencias religiosas, así como el derecho a no tener ninguna de ellas. Creo en una sociedad tolerante, donde nadie sea hostigado ni perseguido por su forma de vivir, pensar y expresarse. La separación entre Iglesia y Estado debe ser el horizonte de una sociedad donde la fe y la vida de todas las comunidades sean respetadas, donde la convivencia pacífica de todos los paraguayos sea un derecho inalienable.
Que la responsabilidad política se imponga, que el retroceso se detenga y que nuestra democracia avance hacia un Paraguay mejor.”