Se trata del caso de la conocida dirigente mesitera y hurrera zacariista Mirna Maciel, quien actualmente soporta una demanda en el ámbito laboral por despido injustificado. La demanda fue interpuesta por su ex empleada doméstica María Martha Mendoza, quien dice haber prestado servicios por 9 años a la familia, y haber cuidado a su hija menor en ese interín.
En la contestación de la demanda y al negar la relación laboral, Mirna Maciel sostiene que no tiene hija menor alguna, por lo que la demandante recurrió a la oficina del Registro del Estado Civil de las Personas, que ayer contestó a la jueza Graciela Panza señalando que la niña a quien se menciona en el juicio, es efectivamente hija de Mirna Maciel y su marido Mario Ríos Sánchez.
La ex doméstica también había denunciado que la hurrera zacariista puso a su nombre varias casillas del microcentro de la ciudad, aquellas que fueron instaladas por el clan Zacarías bajo el cuento del “reordenamiento comercial”. Incluso presentó documentos de pago de cánones de esas casillas que están a su nombre, mostrando otra faceta de la mafia en la que se desenvuelve la demanda y sus patrones políticos.
Ahora, apenas llegado el informe de la entidad estatal en la que se confirma que sí Mirna Maciel es madre de la niña que María Martha Mendoza cuidaba, la misma procede a recusar a la jueza Graciela Panza, quien lleva el caso, para así dilatar el pago a la demandante. “Ni la perra niega a su hija, porqué no vende una de sus casillas y me paga?, yo quiero cobrar mi dinero nomás”, dijo a periodistas de Concierto ayer la demandante.
La mano del clan Zacarías tampoco desaparece del caso, ya que la dirigente estaría siendo protegida desde la Municipalidad, e incluso ya logró que las casillas que estaban a nombre de su ex doméstica ya pasen a otros titulares, y así seguir lucrando con los espacios públicos destinados a los verdaderos mesiteros.