Se trata de D. G. M., quien fue condenado por abusar consecutivamente de su hijastra en el año 2015. El hecho ocurrió en Minga Guazú, el mismo aprovechaba la ausencia de la madre de la niña para manosearla o exhibirle sus genitales.
Asimismo, en el informe psicológico y el relato de la niña en Cámara Gessel, se supo que era abusada también aprovechando el estado de ebriedad de su madre quien consumía bebidas alcohólicas en exceso.El caso fue descubierto cuando la hermana mayor de la niña tomó conocimiento, pues la madre no hizo caso a lo que la pequeña le comentó, pese a estar bajo amenaza de muerte de parte de su padrastro.
El Ministerio Público insistió en cambiar la calificación del hecho punible pues consideró que hubo coito, por los detalles entregados por la menor ante los psicólogos de la Fiscalia, pero el informe del médico forense, Anibal Duarte Franco, reveló que el himen estaba intacto.
El Tribunal dijo que hubo varios datos relevantes en el relato de la pequeña, además de la versión de la hermana de la niña quien denunció el caso pues esta se quejó con ella de molestias en sus partes íntimas. El condenado deberá cumplir la pena en el recinto penitenciario que disponga la Dirección de Institutos Penales, pues existen informes de su mala conducta como recluso que mereció su traslado a otra cárcel del país.
El Tribunal estuvo integrado por Herminio Montiel, Zunilda Martinez y Maria Luisa Añazco. y el Ministerio Público estuvo respresentado por el fiscal Andrés Arriola.