Es lo que señaló repetidas veces ayer a la mañana en Radio Concierto FM el trabajador Cristino Molas, hermano del funcionario municipal fallecido en accidente de tránsito el sábado en horas de la noche. Marcelino Villalba murió al ser atropellado por un automóvil, cuando en su moto intentaba cruzar la ruta internacional después de haber participado de la “guardia obligada” en la casa de los ladrones del clan Zacarías.
Marcelino dejó tres hijos huérfanos, y su muerte produjo la indignación ciudadana contra la pareja de ladrones Javier Zacarías y Sandra de Zacarías, ya que obligan a funcionarios municipales a ir a hacer guardia en su residencia, para supuestamente protegerlos de los escraches pacíficos ya diarios. “Esos demonios, esos bandidos le quitaron la vida a mi hermano”, afirmó Molas ayer.
El trabajador confirmó además que su hermano era chofer de camiones tumba de la Municipalidad de Ciudad del Este, y tenía un miserable salario de 2.000.000 de guaraníes por trabajar casi 12 horas diarias, y después del trabajo tener que ir a ponerse frente a la casa de los ladrones. Marcelino era el único sostén de su familia, ya que su esposa no tiene trabajo, y tiene hijos de 7 y 12 años en la escuela, y una joven en la Facultad. “Ellos quedan sin sostén ahora”, afirmó.