La investigación periodística que viene publicando el diario ABC Color respecto a los derroches en inversiones y lujos del clan Zacarías está revelando aristas que pueden ser analizables desde varios puntos de vista. Por sobre todo, el contribuyente de Ciudad del Este ya puede saber ahora dónde va a parar el dinero que paga por sus impuestos, y que no los ve invertidos en obras u otras inversiones físicas en la capital departamental.
Los lujosos departamentos con costos multimillonarios, con cocheras que cuestan más que una casa en Ciudad del Este, además de otros bienes adquiridos en años y meses claves, han sido publicados por el medio de prensa de circulación nacional. Pero muchos de los críticos al clan Zacarías consideran que son apenas la partecita más pequeña de los bienes que hoy tienen los Zacarías Irún dentro y fuera del país.
Y entonces va la pregunta clave sobre las inversiones del clan familiar que maneja la Municipalidad de Ciudad del Este como un boliche privado: Como la intendenta Sandra de Zacarías no tiene empresas o negocios a su nombre que estén generando ganancias, o al menos que se sepa, cómo pudieron hacer tales inversiones?. Solamente pudo haber sido con el dinero que le roban a Ciudad del Este.
Pero la cuestión se torna mucho más grave cuando uno se pregunta, si la mayoría de esos bienes adquiridos en las playas del Brasil, objeto de la publicación de este lunes del diario Abc Color, están a nombre de Javier Zacarías Irún, que tiene régimen separación de bienes con Sandra Mc Leod, cómo es que pudo haberlos comprado pagando sumas siderales si en el momento de la operación, él estaba sin trabajo, y fuera de la función pública?.
Son las preguntas que la ciudadanía entera se las hace al fiscal Leonardi Guerrero, y por extensión a la Fiscal General del Estado Sandra Quiñónez, para señalarle porqué es que no imputan aún por ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO, LAVADO DE DINERO, ASOCIACIÓN CRIMINAL, TRÁFICO DE INFLUENCIAS y otros a la pareja de ladrones que maneja la ciudad. Los Zacarías van cayendo por sí solos con las evidencias que dejan a su paso, pero la fiscalía cartista lo sigue ignorando, y les abre las puertas de la impunidad.