La denuncia fue realizada en forma pública por la abogada Rosmary Estigarribia Aranda, quien expresó su desahogo en las redes sociales sobre la suerte que le tocó vivir, siendo funcionaria de la Secretaría de la Mujer de la Municipalidad de Ciudad del Este. Si bien es cierto el intendente es Hugo Benítez, está demostrado que quien manda es Miguel Prieto, y de eso el propio ex intendente se jactó en las redes, quizás sin darse cuenta.
La profesional narró que está en estado de lactancia, por lo cual no podría haber sido despedida. Ante la notificación del corte unilateral de su contrato, solicitó su liquidación, y solicitó además una entrevista con el Director de Talentos Humanos, Vidal Vázquez. Y no solamente le negaron la liquidación, sino el referido funcionario ni siquiera se dignó en recibirla para darle alguna explicación.
Aparte de que la misma tiene el derecho de reclamar el pago total de lo que le corresponde por la vigencia de su contrato, lo que ella reclama es la falta total de humanidad por parte del ex intendente Miguel Prieto, quien fue el que decidió su desvinculación, al endilgarle equivocadamente una denuncia de una grave irregularidad, que después apareció publicado por un concejal, y luego en Radio Concierto.
“Exijo nada más que se cumpla el cambio que proclama esta nueva administración, que es el pago de mis haberes, que muy en claro me dejaron que accione, como a mí me parezca mejor”, afirmó la abogada Rosmary Estigarribia Aranda.
La misma advierte además que tanto el ex intendente Prieto como su sucesor Benítez son abogados, y por tanto saben, o al menos deben saber, que las consecuencias pueden costar miles de millones de guaraníes a las arcas municipales, por despedir a una madre lactante. Hay un nuevo clan instalado en la Municipalidad de Ciudad del Este, y ya muestra que para perseguir, es peor que el clan Zacarías.