La Penitenciaría Nacional de Tacumbú consolidó su Unidad de Salud Integral (USI), optimizando la capacidad resolutiva y garantizando el acceso efectivo a servicios médicos para personas privadas de libertad, en línea con el enfoque de derechos humanos y las normativas vigentes.
La USI cuenta con un equipo multidisciplinario de médicos clínicos y especialistas, profesionales de enfermería, psicología, odontología, trabajo social y bioquímica, que brindan atención bajo criterios de calidad, calidez y trato digno. Cada mes se realizan entre 950 y 1000 consultas, incluyendo urgencias, controles de patologías, administración de medicamentos, estudios diagnósticos y derivaciones hospitalarias.
Las intervenciones abarcan enfermedades transmisibles como tuberculosis, VIH y hepatitis B, además de patologías crónicas como diabetes e hipertensión. También se atienden casos psiquiátricos y situaciones críticas como huelgas de hambre o riesgo de suicidio.
Actualmente, el área de sanidad baja alberga nueve pacientes con cuidados especiales, mientras que sectores específicos atienden a doce internos con tuberculosis y trece con trastornos mentales descompensados. En los pabellones se implementan espacios de pre-sanidad y estrategias móviles de prevención.
La USI articula acciones con el Ministerio de Salud y hospitales de referencia, ampliando cobertura y esquemas de vacunación. Además, incorporó el Sistema de Información en Salud (HIS), que digitaliza registros clínicos y fortalece el monitoreo epidemiológico.
Según Claudia Piñánez, directora de Salud Penitenciaria, este modelo busca replicarse en otros establecimientos para garantizar atención integral y digna en todo el sistema penitenciario.