Santino Daniel Torres Aquino, un bebé paraguayo, logró superar un trasplante de hígado en el Hospital de Pediatría Garrahan, en Buenos Aires. Fue un verdadero milagro médico: a pesar de no existir compatibilidad, su cuerpo aceptó el órgano y hoy está vivo. Pero su vida depende de un tratamiento urgente y costoso que su familia ya no puede afrontar sola.
Según la receta médica emitida el 15 de mayo de 2025, Santino necesita 16 latas mensuales de la fórmula especial Monogen, de 400 gramos cada una. Esta leche, esencial para mantener el funcionamiento del órgano trasplantado, tiene un costo mensual superior a 112 millones de guaraníes.
A esto se suman medicamentos inmunosupresores que debe recibir de por vida. La familia cuenta con un documento oficial en el que el Ministerio de Salud del Paraguay se compromete a cubrir esos gastos post-trasplante, pero hasta hoy no han enviado nada.“Sobrevivió a un trasplante imposible, pero ahora lo están dejando morir por falta de apoyo”, expresó Leticia Martínez, tía del menor. “El gobierno firmó, pero se hace el ñembotavy mientras el tiempo pasa y la salud de mi sobrino corre peligro”.
Además, a pesar de su delicado estado de salud, Santino solo recibió un DNI temporal por dos años en Argentina, lo que limita su acceso a ciertos beneficios y refuerza el abandono institucional.Un senador paraguayo prevé visitar a la madre en el hospital, pero la familia exige respuestas concretas y acciones inmediatas. “No se puede salvarle la vida y después dejarlo sin los insumos vitales. La vida de Santino está en juego”, concluyó.