(Por Nelson Alcaraz Maciel)- A sus 80 años, Doña Regina Domínguez viuda de Ortiz es sin duda una figura querida y admirada en Juan León Mallorquín. Nació en la compañía Costa Irala, distrito de Quiindy, y desde muy joven aprendió el valor del trabajo honesto y el respeto, enseñanzas firmes de sus padres, don José del Rosario Domínguez y doña Timotea Sinforiana Ávalos.
Con una vida marcada por la sencillez, el esfuerzo y la calidez humana, Doña Regina comenzó a preparar ka’i ladrillo a los 30 años, primero solo para el consumo familiar. Fue una vecina y amiga en Mallorquín quien le enseñó la receta, inspirándola a convertir lo que era un pasatiempo en una fuente de ingresos. Así, entre el pequeño almacén que tenía por aquel entonces y el gusto de quienes probaban su dulce, fue naciendo una tradición.
Hoy, Doña Regina lleva más de 50 años elaborando ka’i ladrillo de manera artesanal. Nunca cambió su receta: sigue usando tatakua para tostar el maní, lo muele a mano y mezcla con azúcar cuidando cada detalle. Esa autenticidad es lo que le da el sabor único que tanto destacan sus fieles clientes.
“La Reina del Ka’i Ladrillo” es un apodo que nació del cariño de la gente y fue inmortalizado en una polca dedicada por los Hermanos Campuzano. Lejos de buscar títulos, Doña Regina recibe ese reconocimiento con humildad y gratitud. “Me siento feliz, orgullosa. Me da fuerza para seguir”, dice con una sonrisa.
Sus productos, hoy conocidos incluso gracias a las redes sociales, siguen siendo hechos con el mismo esmero de siempre. Y aunque una de sus hijas, Lorenza, ya sabe preparar el dulce, aún no lo hace para la venta. Doña Regina sueña con que esta tradición se mantenga en la familia y en la comunidad.
“Hay que conservar las costumbres, hablar con los mayores, aprender de ellos”, aconseja a los jóvenes. Y agrega: “Persigan sus metas con dedicación, dejen todo en manos de Dios y nunca se alejen de Él”.
La historia de Doña Regina no solo es la historia de un dulce típico paraguayo. Es el reflejo vivo de la cultura, el trabajo y el corazón de nuestra gente.