Con el inicio de la temporada de verano, las piscinas se convierten en espacios centrales del hogar, pero también representan un riesgo sanitario al transformarse en potenciales criaderos de mosquitos.
Autoridades sanitarias recuerdan que es fundamental clorar el agua de manera periódica para impedir la reproducción de estos vectores, responsables de enfermedades como el dengue, el zika y el chikungunya.
La medida preventiva busca proteger la salud de la población y garantizar que el disfrute de las piscinas no se convierta en un foco de propagación de epidemias.