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Mons. Collar: «Dios bajó a la tierra para redimirnos con la revolución de la ternura»

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En la Catedral de Ciudad del Este, el Obispo diocesano presidió la Misa de Nochebuena las, donde instó a la feligresía a recuperar el sentido auténtico de la Navidad a través de la sencillez y el cuidado de los más vulnerables.

Mons. Pedro Collar, Obispo de la Diócesis de Ciudad del Este, presidió este 24 de diciembre la Misa de Nochebuena y concelebraron  el párroco, Pbro. Darío Britos y los diáconos, Blas Rodrigo Oviedo y Joel Ireneo Benítez.

En su homilía el prelado centró su mensaje en el misterio del Niño Jesús y la importancia de la cercanía divina en tiempos de dificultad.

Un Dios que se hace «uno de nosotros»

Mons. Collar comenzó su mensaje resaltando la paradoja del orgullo humano frente a la humildad divina: «El hombre por su orgullo quiso subir al cielo, y Dios, para redimirlo, bajó hasta la tierra». Explicó que la Navidad no es solo un recuerdo histórico, sino la vivencia de un Dios que se hace accesible, rompiendo con la imagen de una deidad lejana para convertirse en un niño vulnerable que necesita de los cuidados de una familia.

Con un saludo especial a los matrimonios jóvenes y a los niños presentes, el Obispo subrayó la necesidad de promover una «cultura del cuidado» y del buen trato, señalando que los más pequeños son maestros de la sonrisa, la alegría y la ternura.

Las cuatro rutas para el cristiano

Dirigiéndose a los fieles de la capital departamental, Mons. Collar propuso cuatro actitudes fundamentales para vivir estos días:

Perder el miedo: Recordó que con la Encarnación, Dios se deja ver, tocar y experimentar. «Que no nos dé miedo acercarnos a su amor y compasión», alentó, pidiendo dejar atrás cualquier situación que impida el encuentro con el Señor.

La alegría como fortaleza: Citando a San León Magno, afirmó que no hay lugar para la tristeza cuando nace la vida. Aseguró que la presencia de Jesús es una fuerza «sanadora y consoladora» para sobrellevar la carga del trabajo, la enfermedad y la soledad.

Priorizar la oración: Advirtió que, en muchos lugares, «las luces y los regalos le restan tiempo y quietud a nuestra vida», e instó a las familias a buscar momentos de silencio y contemplación ante el pesebre.

Compartir con los últimos: En línea con el año pastoral sobre el Bien Común, el Obispo hizo un fuerte llamado a la solidaridad. «Desde el Belén, Jesús proclama la llamada a compartir con los últimos… es la única revolución verdadera que da esperanza a los marginados: la revolución de la ternura».

Mensaje a la juventud y despedida

En un momento de su discurso, el Obispo hizo un paréntesis para interpelar a los adolescentes y jóvenes, pidiéndoles que confíen en el «susurro» del Niño Jesús para tomar decisiones audaces en sus vidas, incluso cuando estas impliquen dejarlo todo para seguirle.

Finalmente concluyó con un renovado deseo de paz y una invitación a resistir el secularismo que desvirtúa la fe. Concluyó su mensaje con un cálido «Feliz Navidad» a toda la comunidad del Alto Paraná, animándoles a acoger al Hijo de Dios como el verdadero Señor de su historia personal y comunitaria.

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