Durante el tercer día del novenario en honor a San Blas, el obispo de la Diócesis de Canindeyú, Monseñor Roberto Zacarías, pronunció una homilía centrada en la responsabilidad social y el compromiso cristiano frente a las necesidades de los más vulnerables.
El prelado recordó la importancia de la doctrina social de la Iglesia, citando encíclicas fundamentales como Laborem Exercens del Papa San Juan Pablo II y Rerum Novarum de León XIII, que alientan a trabajar y dignificar la vida y la creación.
Tierra, techo y trabajo: pilares de la dignidad humana
Monseñor Zacarías abordó tres ejes fundamentales para el desarrollo humano. Sobre la tierra, recordó que «Dios creó la tierra y sus bienes para el beneficio de todos, no de unos pocos», subrayando que es un don que exige responsabilidad hacia los pobres y las futuras generaciones, en lucha contra el acaparamiento y la deforestación.
En cuanto al techo, destacó que representa «la seguridad y el derecho a una vivienda digna, esencial para el desarrollo humano», señalando que la falta de hogar y la precariedad son formas de pobreza que la Iglesia busca combatir.
Respecto al trabajo digno, enfatizó que «el trabajo es un derecho fundamental y una participación en la obra creadora de Dios», que debe implicar salario justo, seguridad, horarios razonables, protección social y participación, no explotación.
Un llamado a la acción concreta
El obispo invitó a los fieles a cuestionarse: «¿Dónde veo hambre, necesidad a mi alrededor? ¿Cómo puedo ser un signo de esperanza y de presencia de Dios para alguien que hoy lo necesita?».
Retomando las palabras de Jesús en la multiplicación de los panes, que es además el lema del año pastoral, «denles de comer ustedes mismos», Monseñor Zacarías enfatizó que los cristianos no son espectadores sino corresponsables, tanto en las necesidades físicas como materiales y espirituales del prójimo.
«Tenemos que ser instrumentos para saciar las carencias del prójimo, en lugar de decir simplemente no hay», afirmó el prelado, llamando a usar los recursos, habilidades y tiempo disponibles para compartir, confiando en que Dios los multiplicará.
Desafíos en Canindeyú
El obispo señaló desafíos específicos de la región, destacando particularmente la situación de las comunidades indígenas. «En nuestro caso, en Canindeyú, un desafío importante son las comunidades indígenas. Tenemos muchas comunidades, muchos desafíos a llevar adelante», expresó.
Monseñor Zacarías concluyó su homilía recordando que «la persona es el centro de todo, no la rentabilidad a cualquier costo», y que cada persona es responsable y puede aportar para una vida más digna. «Es posible una sociedad más justa, una sociedad más solidaria, una sociedad más sencilla, una sociedad más santa», afirmó, pidiendo la intercesión de la Virgen María para configurarse con Cristo.