Y a su jefe de gavilla lo lanza como candidato a concejal por «Yo Creo», grupo político encabezado por su hijo destituido por corrupción Miguel Prieto Vallejos. Se trata del cuestionado Carlos Cantero, quien funge como jefe de Fiscalizaciones de la Municipalidad de Ciudad del Este, y es precisamente quien debe combatir la ocupación ilegal de los espacios públicos.
De acuerdo a los datos recabados por Radio Concierto, Cantero cumple funciones en la dirección de Fiscalización Tributaria, y está respondiendo exclusivamente ordenes dele papá de Miguel Prieto, «don Vicente Prieto», como le llaman en la Comuna. La venta de los espacios públicos es una constante casi diaria en la actual gestión de Daniel Pereira Mujica, quien ni siquiera estaría teniendo peso para contrarrestar las influencias del papá de su destituido líder.
Después de nuestras publicaciones sobre «Dioses Griegos», que está en el paseo central de la avenida Choferes del Chaco del Área 4, robando energía eléctrica y trabajando sin patente comercial, hubo una andanada de denuncias de personas indignadas con esta práctica nefasta que viene de décadas en la Municipalidad de Ciudad del Este, y hoy está a cargo de «Yo Creo»; donde las influencias del destituido Miguel Prieto siguen siendo innegables.
Por ejemplo, hay nuevas casillas en espacios públicos del microcentro según la siguiente relación: En la esquina de Casa Roma; detrás de Madrid Center, donde tapa una boca de incendio de los Bomberos; Frente a Nave Shop, donde la casilla tapa una de las entradas; una casilla es una escalera sobre Adrián Jara; otras casilla frente a Shopping Lai Lai tapando una entrada; otra casilla que tapa entrada frente al Shopping Vendome; una casilla de dos pisos frente a La Petisquera.
La instalación de todas estas casillas fueron facilitadas durante la gestión de Carlos Cantero en Fiscalización del microcentro, con el aval directo de Vicente Prieto, según las denuncias. Y cada una de ellas, costó como mínimo 5.000 dólares y hasta 15.000 dólares de acuerdo a su ubicación. Lo de «Dioses Griegos», que sigue funcionando sin patente, robando energía y sin autorización escrita de la Comuna en un espacio público, resultó ser apenas un punto entre cientos de actos de corrupción.