La Dirección de Vigilancia de Enfermedades No Transmisibles, dependiente de la Dirección General de Vigilancia de la Salud, destacó este lunes la importancia de incorporar la actividad física regular como estrategia no farmacológica para fortalecer el sistema inmunitario, mantener un peso corporal adecuado y modular el equilibrio hormonal.
El ejercicio, acompañado de una dieta equilibrada, descanso suficiente y la eliminación de hábitos nocivos como el consumo de tabaco y alcohol, contribuye a reducir la inflamación, el estrés oxidativo y psíquico, además de favorecer la eliminación de toxinas del organismo.
Entre los mecanismos de acción que explican la prevención del cáncer, se mencionan la reducción del riesgo de cáncer de mama y endometrio en un 9 % por la disminución de hormonas femeninas, la disminución de la adiposidad vinculada a varios tipos de cáncer, y el fortalecimiento de la inmunidad mediante mioquinas que estimulan células capaces de destruir células cancerosas.
Investigaciones científicas recomiendan distintos tipos de ejercicio según el órgano a proteger: aeróbico y fuerza muscular para mama, endometrio y esófago; aeróbico para hígado, riñón y pulmón; caminata y aeróbico para vejiga y colorrectal; y aeróbico para gástrico.