La agente fiscal Viviana Sánchez, de la Unidad Zonal N.º 2 de Presidente Franco, representó al Ministerio Público en un juicio oral y obtuvo la condena de Eusebio Ovelar Bogado a 28 años de pena privativa de libertad, más 5 años de medida de seguridad, tras ser hallado culpable por feminicidio. El acusado, de 46 años, fue responsabilizado por la muerte de su expareja, Carolina Benítez Vallejos, ocurrida en octubre de 2024.
Durante el juicio, la representación fiscal produjo abundante prueba documental, testifical y pericial, con la que logró acreditar la responsabilidad penal del acusado. Asimismo, solicitó la pena aplicada y una medida de seguridad de 7 años, sustentada en informes del área de Salud Mental del Ministerio Público, que concluyeron que Ovelar Bogado presenta rasgos compatibles con sicopatía.
El Tribunal de Sentencia, presidido por la magistrada Zunilda Martínez Noguera e integrado por los jueces Herminio Montiel y Edgar Lezcano, dictó la pena solicitada por el Ministerio Público y consideró pertinente aplicar 5 años de medida de seguridad.
De acuerdo con los antecedentes, el hecho ocurrió el 2 de octubre de 2024, en horas de la tarde. Ese día, el acusado se encontraba en su domicilio del barrio San Miguel de Presidente Franco junto con la víctima, desde donde ambos se trasladaron en un vehículo Toyota Carina hasta la vivienda de Carolina Benítez, ubicada en el km 8, Fracción Willy.
Cámaras de circuito cerrado registraron el ingreso del rodado a las 18:26 horas, con el acusado al mando y la víctima en su interior, permaneciendo en el lugar hasta las 19:52 horas, momento en que el vehículo se retira. En ese lapso, luego de las 19:20 horas, Eusebio Ovelar Bogado atacó a la mujer con un arma punzocortante, causándole múltiples heridas en la cabeza, tórax y brazos. El informe forense determinó 37 lesiones y como causa de muerte un shock hipovolémico por heridas en cráneo y tórax.
El cuerpo fue hallado el 3 de octubre de 2024 en la vivienda por su hermano, tras ser alertado por el empleador de la víctima por su inasistencia en su lugar de trabajo. Ese mismo día, la Fiscalía se constituyó en el lugar para el levantamiento del cadáver. El análisis de cámaras confirmó la presencia del acusado durante el horario del hecho, sin ingreso de otras personas.
Asimismo, se determinó que la víctima realizó su último contacto a las 19:19 horas mediante el envío de un video, cuando el acusado aún estaba en el domicilio. Tras el hecho, se constató la desaparición de un celular corporativo, un celular personal, una tablet, el control del portón eléctrico y una mochila con dinero.
Posteriormente, el 4 de octubre de 2024, el acusado llevó un celular y una tablet de la víctima a un técnico en reparación, solicitando la eliminación de datos (flasheo) con fines de venta. Finalmente, la investigación acreditó antecedentes de violencia psicológica y amenazas previas, en el marco de una relación finalizada años antes, período en el que la víctima habría sido objeto de hostigamiento constante por parte del hoy condenado.