Las denuncias vienen siendo recurrentes, y responden al hartazgo de alumnos que cada vez más conviven con la incomodidad y las carencias para seguir los pocos cursos que hoy día se dictan en la que fue años atrás todo un orgullo de la institución municipal.
Construida por la gestión de Nelson Aguinagalde (2008 – 2013) desde la Gobernación de Alto Paraná, la Escuela Municipal de Artes y Oficios está erigida frente a la Terminal de Ómnibus, y llegó a albergar una treintena de cursos de mandos medios y capacitación, alcanzando incluso unos 5.000 alumnos en su momento.
Hoy día, éste el estado en que se encuentra, si se lleva en cuenta solamente las falencias estructurales que impiden la correcta aplicación de las enseñanzas. La edificación en sí, se ha deteriorado aceleradamente en los últimos años ante la falta de mantenimiento y una mínima inversión por parte de la Municipalidad de Ciudad del Este.
Las aulas se encuentran en lamentable estado, con paredes llenas de moho, con hongos que crecen en sitios donde siempre hay humedad, con pinturas que se despegaron hace tiempo y nunca fueron renovadas, y con olores insoportables en la mayoría de los casos, con la humedad filtrando por paredes, pisos y techos.
A ellos se suma la falta total de higiene, con sanitarios sucios y hediondos y donde los alumnos deben llevar sus propios papeles higiénicos o jabones, y donde muchas veces inclusive hay falta de agua. La dejadez por parte de la Municipalidad de Ciudad del Este es total, y el edificio no pasa por un mantenimiento importante desde hace mucho tiempo.
A ellos, se suma la falta total de insumos y herramientas para que los alumnos puedan desarrollar sus clases o aprendizajes, y todos los casos tienen que llevar ellos para poder aprender. Por ejemplo, en cursos de cocina, los alumnos deben llevar sus ollas, sartenes o cacerolas, además de la totalidad de los insumos para poder cocinar.
Todos estos insumos o herramientas para el desarrollo de todos los cursos, debe estar suministrado por la Municipalidad, lo cual no ocurre desde hace varios años en la gestión de “Yo Creo”, a pesar de que está contemplado en el Presupuesto General de Gastos de todos los años.
La directora de la Escuela Municipal de Artes y Oficios, Ingrid Ferreira, habría además convertido las oficinas administrativas en antros de campaña política, y de nepotismo, ya que habría incorporado a miembros de su familia como docentes e instructores, sin que los mismos estén preparados para desarrollar las enseñanzas previstas. Es así que la institución actualmente se cae a pedazos, en todos los sentidos de la palabra.