A 19 días de las elecciones, el candidato de Honor Colorado no para de sumar señales de que el viento sopla a su favor. Mientras el resto de los precandidatos pelea por no quedar afuera, César Paredes se mueve como pez en el agua en las zonas urbanas, donde están los grandes bolsones de votos. Sus reuniones zonales son las únicas que meten convocatoria masiva y eso, en la recta final, es un termómetro que no miente.
¿Las ultimas migraciones políticas?
Dos candidatos a concejales del movimiento opositor Colorado Añetete se pasaron públicamente a su proyecto. Un pase contundente que rompe el tablero y demuestra que hasta en la vereda de enfrente ya sienten que la interna está liquidada. Pero hay más gestos de candidato que se siente ganador, cero agresiones a sus rivales internos.
Paredes ya no pierde tiempo en chicanas de campaña. Su discurso ahora mira para octubre, llamando a la unidad del partido para las generales. Una jugada con olor a estadista que solo se anima a hacer el que sabe que tiene la victoria en el bolsillo.
Y ojo con dos aliados silenciosos que están empujando fuerte: los jóvenes y los feligreses católicos. El perfil de Paredes como activo miembro de la Iglesia le abre las puertas de las capillas y los grupos parroquiales, un electorado fiel que muchos subestiman. Los números, la calle y los movimientos políticos lo dicen todo, Paredes va con el acelerador a fondo.
Existe un pequeño número de indecisos que con este escenario, según las ciencias políticas, podría inclinarse hacia Cesar Paredes finalmente.